En su casa no tenían piano. Solía ir los domingos por la mañana a tocar en el centro comunitario, pero durante la semana practicaba dondequiera que estuviese, aprendía las notas que su madre había dibujado con tiza en la mesa de la cocina y más tarde había borrado. Pese a llevar en la villa tres meses, era la primera vez que tocaba aquel piano, cuyas formas había vislumbrado el primer día a través de las puertas vidrieras. En el Canadá los pianos necesitaban agua. Se levantaba la tapa trasera y se dejaba un vaso lleno de agua y un mes después el vaso estaba vacío. Su padre le había hablado de los enanitos que bebían sólo en los pianos, nunca en los bares. Ella nunca lo había creído, pero al principio había pensado que tal vez se tratara de ratones.

A la luz de un destello de relámpago que recorrió el valle -la tormenta llevaba toda la noche acercándose-, vio que uno de los hombres era un sij. Entonces se detuvo y sonrió, un poco asombrada, pero aliviada, en cualquier caso. El ciclorama de luz detrás de ellos fue tan breve, que sólo pudo vislumbrar su turbante y los lustrosos fusiles mojados. Unos meses antes se habían llevado la tapa trasera para usarla de mesa de hospital, por lo que los fusiles se encontraban sobre el hueco de las cuerdas. El paciente inglés habría podido identificar las armas. ¡Huy! Estaba rodeada de extraños. Ninguno italiano puro. Idilio en una villa. ¿Qué habría pensado Poliziano de aquella escena de 1945, dos hombres y una mujer a ambos extremos de un piano, con la guerra casi acabada y los fusiles mojados brillando, cuando la luz de los relámpagos se colaba en la sala, cada medio minuto ahora, acompañada del crepitar de los truenos por todo el valle, y la inundaba de color y sombras, y la música antifonal, la insistencia de los acordes, When I take my sugar to tea…?

¿Conocen la letra?

No se movieron. Abandonó los acordes y dejó en libertad los dedos para que se sumieran en la complejidad melódica y se lanzaran desenfrenados a interpretarla, audaces, al modo del jazz: partiendo las notas y los ángulos del tronco melódico.



53 из 258