
Alzó la lámpara para ver mejor y entonces notó que había algo sobre la arena, a apenas un metro del agua. Pensó que serían restos arrojados por el mar y se acercó; durante un momento, tuvo la impresión de que se movía, pero pensó que habría sido un efecto óptico.
Aunque el sentido común le decía que sería mejor que volviera al interior de la casa, siguió avanzando. Y unos segundos después, descubrió que aquello no era ningún objeto, sino un hombre.
– Oh, Dios mío… -murmuró.
Meredith se arrodilló, dejó la lámpara en el suelo y movió al desconocido hasta ponerlo boca arriba. El hombre gimió suavemente, pero no recobró la consciencia. Su largo cabello estaba empapado y una barba oscura ocultaba sus rasgos; había algo extremadamente familiar, aunque indistinguible, en él:
Llevaba una camisa blanca, un chaleco bastante extraño y pantalones bombachos, además de botas altas, de cuero, que le llegaban a las rodillas. Y en el cinto, una vaina de espada, vacía.
Meredith gimió.
– Debería haberlo adivinado. Eres uno de los chicos de Tank Muldoon
Trevor Muldoon, más conocido en la isla como Tank, era dueño de un bar restaurante para turistas llamado Pirate's Cove. Todos sus camareros iban disfrazados de piratas, lo cual daba ambiente y ayudaba a la popularidad del local, pero la mayoría de los camareros eran estudiantes de la universidad que habían dejado la isla justo después del Día de los Trabajadores.
– ¿Qué estabas haciendo? ¿Dedicarte a tomar ron antes de disfrutar del huracán? – Preguntó, sacudiéndolo un poco-. Venga, despierta antes de que te arrastre la marea.
El desconocido gimió y la miró. Tenía sangre en la sien, pero la lluvia la borró de inmediato. Meredith maldijo su suerte. No podía dejarlo allí, pero por otra parte era demasiado grande y pesado como para llevarlo a la casa.
Pensó en llamar a la policía para que se hiciera cargo de él. En ese momento, la llama de la lámpara iluminó su rostro y Meredith pensó que, a pesar de la imagen extrañamente feroz que le daban la barba y el pelo largo, parecía vulnerable e indefenso.
