– ¿Por qué quieres hacerlo, Jack? ¿Por qué no dejas las cosas como están?

– Tengo que verlo, capitán. No lo voy a citar. Sólo quiero verlo. Consígamelo ahora y acabaré con él antes de que los chicos de microfilmación vuelvan de comer. Nadie se va a enterar. Excepto usted y yo. Y se lo agradeceré.

Diez minutos más tarde Grolon me pasaba la carpeta. Era tan delgada como la guía telefónica de los residentes permanentes de Aspen. No sé por qué, pero me esperaba algo más grueso, más pesado, como si el grosor del expediente

de las investigaciones tuviese alguna relación con la importancia de la muerte.

Encima de todo había un sobre en el que ponía «fotos» y lo dejé a un lado de la mesa sin abrirlo. Lo siguiente era un informe de la autopsia y varios informes estandarizados que estaban grapados juntos.

Yo había estudiado suficientes informes de autopsias para saber que podía saltarme las páginas de interminables descripciones de glándulas, órganos y estado general e ir directamente a las últimas páginas, donde estaban escritas las conclusiones. Y allí no hubo sorpresas. La causa de la muerte era un disparo en la cabeza. Debajo de ella figuraba la palabra «suicidio», envuelta en un círculo. Los análisis de sangre para el uso de drogas comunes mostraban rastros de dextrometorfán hidrobromida. A esta entrada seguía una nota de los técnicos del laboratorio que decía: «Anritusígeno; en la guantera.» Eso significaba que, aparte de uno o dos tragos del jarabe para la tos que llevaba en el coche, mi hermano estaba completamente sobrio cuando se metió la pistola en la boca.

En el informe del análisis del forense aparecía un subapartado titulado GSR, que yo sabía que se refiere a los residuos de arma de fuego. En él se afirmaba que en el análisis por activación de neutrones de los guantes que llevaba la víctima se hallaron partículas de pólvora quemada en el derecho, lo que indicaba que había usado esa mano para disparar el arma. También se habían hallado residuos de arma y gas quemado en la garganta de la víctima. La conclusión era que el cañón estaba en la boca de Sean cuando el arma fue disparada.



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