Por primera vez pensé en mis padres y en cómo les sentaría aquello. Llegué a la conclusión de que reaccionarían estoicamente. Siempre lo habían hecho así. Nunca se lamentaban. Seguían adelante. Lo habían hecho con Sarah y ahora lo harían con Sean.

– ¿Por qué lo habrá hecho? -pregunté al cabo de unos minutos.

Wexler y St. Louis no dijeron nada.

– Soy su hermano. Éramos gemelos, por Dios.

– También eres periodista -dijo St. Louis-. Hemos ido a buscarte porque queríamos que Riley tuviera cerca a alguien de la familia por si lo necesita. Eres el único…

– ¡Mi hermano se ha suicidado, joder!

Lo dije en voz demasiado alta. Me estaba poniendo histérico y sabía que eso les molesta a los polis. Empiezas a chillar y ellos se encierran en sí mismos, pasan de todo. Seguí hablando con voz más pausada.

– Creo que tengo derecho a saber lo que ha ocurrido y por qué. No estoy escribiendo una jodida historia. Por Dios, tíos, sois…

Sacudí la cabeza y dejé la frase sin acabar. Sabía que si intentaba precisar la idea se me iría otra vez el santo al cielo. Miré por la ventana y vi cómo se acercaban las luces de Boulder. Muchas más que cuando era niño.

– No sabemos por qué -dijo Wexler, por fin, al cabo de medio minuto-. ¿Vale? Todo lo que podemos decir es que ha ocurrido. A veces los polis se cansan de toda la mierda que sale del tubo. Quizá Mac se cansó, eso es todo. ¿Quién sabe? Pero están trabajando en ello. Y cuando lo sepan, yo lo sabré. Y te lo diré a ti. Te lo prometo.

– ¿Quién lleva el asunto?

– Las autoridades del parque remitieron el caso a la policía. Lo está llevando la SIU.

– ¿Quieres decir la Unidad de Investigaciones Especiales? Ésos no se ocupan de los suicidios de polis.



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