
Un flash destelló en ese momento.
Y así fue como obtuvo su portada del día siguiente el Freemont Springs Daily. Grandes titulares: ¡Freemont Spring da la bienvenida a su primer bebé del año! Gran foto del bebé, de la radiante madre, y, en el lugar del padre… ¡el soltero más solicitado de Freemont Springs!
Sí, allí estaba Michael Wentworth, mirando de frente, con los ojos de par en par y la boca abierta, mostrando el trabajo dental del que tan orgulloso se sentía su dentista, el doctor Mercer Manning.
Capítulo 2
El rostro de Beth Masterson irradiaba felicidad mientras sostenía a su bebé contra su pecho. Lo besó con delicadeza en la frente y luego volvió la mirada hacia la ventana, por la que entraba a raudales el sol de la mañana.
– Un nuevo año es un nuevo comienzo -susurró, mirando a su hijo.
Alice Dobson, la mujer que la había criado, repetía aquellas palabras cada primero de enero y, probablemente, seguía haciéndolo. Aunque Beth sólo se había carteado un par de veces con Alice tras dejar la Casa de Acogida Thurston, cinco años atrás, nunca había olvidado lo que aprendió de la vieja mujer.
– Y me aseguraré de que tú tampoco olvides -dijo al recién nacido-. Te enseñaré todo lo que yo he aprendido.
Que no era demasiado, admitió para sí. El bebé frunció el ceño mientras dormía. Ella sonrió.
– No te preocupes, mamá es más lista cada día.
Suspiró, deseando haber sido más lista unos meses atrás. Tal vez así habría comprendido que Evan no era la clase de hombre que pudiera amarla para siempre… si es que alguna vez lo había hecho.
– Pero entonces no te habría tenido -dijo en voz alta, deslizando la punta de un dedo por la orejita del bebé. Nada le haría arrepentirse de haberlo tenido.
Haciendo un pequeño esfuerzo, bajó de la cama y dejó a su hijo en la cuna. De todos modos, en aquellos momentos tenía cosas más acuciantes en las que pensar. El parto se había adelantado casi un mes entero, lo que significaba que sus ahorros eran menores de lo que tenía previsto. Y también tenía que pensar en buscar un nuevo y barato apartamento. Bea y Millie le habían alquilado la habitación que se hallaba sobre la panadería sólo temporalmente, pues la madre de Millie iba a ocuparla cuatro semanas después.
