No parecía una meta inalcanzable. Había montones de hombres que estarían felices de casar a sus hijas con el hijo de un barón, y un soldado condecorado por si fuera poco. Los padres de las verdaderas herederas, de las muchachas con lady u honorable frente a sus nombres, esperarían por algo mejor, pero para el resto, él sería considerado un partido bastante decente.

Miró a Tillie Howard; lady Mathilda, se recordó. Ella era exactamente el tipo con el que él no se casaría. Rica más allá de lo imaginable, era la única hija de un conde. Probablemente ni siquiera debería estar hablando con ella. La gente lo llamaría caza-fortunas, y aunque eso es exactamente lo que era, no quería ese rótulo.

Pero ella era la hermana de Harry, y él había hecho una promesa a Harry. Y además, estar allí con Tillie… era extraño. Debería haberlo hecho extrañar a Harry más, ya que se parecía tan condenadamente a él, desde los ojos verde hoja y el gracioso ángulo en que ponían la cabeza cuando escuchaban.

Pero en cambio, simplemente se sentía bien. Relajado incluso, como si allí fuera donde debía estar, si no con Harry, entonces con esta muchacha.

Le sonrió y ella le devolvió la sonrisa, y algo se apretó dentro de Peter, algo extraño, bueno y…

– ¡Aquí está! -chilló lady Neeley.

Peter se dio vuelta para ver qué había precipitado el alarido más fuerte que lo normal de su anfitriona. Tillie dio un paso a la derecha -él había estado bloqueando su visión- y entonces soltó un pequeño grito ahogado de “Oh.”

Un papagayo grande y verde estaba posado en el hombro de lady Neeley, y graznaba:

– ¡Martin! ¡Martin!

– ¿Quién es Martin? -preguntó Peter a Tillie.

– La señorita Martin -lo corrigió ella-. Su dama de compañía.

– ¡Martin! ¡Martin!

– Si fuera ella, me ocultaría -murmuró Peter.

– No creo que pueda -dijo Tillie-. Lord Easterly fue sumado a la lista de invitados a último momento, y lady Neeley presionó a la señorita Martin a asistir para igualar los números. -Lo miró, con una sonrisa pícara cruzando sus labios-. A menos que usted decida huir antes de la cena, la pobre señorita Martin está atascada aquí mientras esto dure.



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