No lo había hecho. ¿Por qué? ¿Por escasa consideración hacia los hombres? No; a los hombres les dejaba cada vez una nota en la que informaba del estado de su contracción, fuera lo que eso fuese, lo cual quería decir que a los hombres los tomaba en consideración, y de qué manera. Los advertía de un acontecimiento inminente. Puede que el loco disparara contra un hombre el lunes siguiente y ello debido a que lo situaba en la cúspide de la pirámide del reino animal. Así tendría que ser sin duda: la próxima vez le tocaría a un ser humano. En efecto, a diferencia de los otros animales, el hombre está dotado de razón. Y ese hecho lo vuelve superior. O por lo menos así se sigue creyendo, a pesar de todas las pruebas en sentido contrario que los propios hombres jamás han dejado de exhibir a lo largo de su secular historia.

5

La reunión empezó más tarde de lo previsto porque Fazio había encontrado mucho tráfico en el camino de vuelta de Fiacca. Nada más entrar en el despacho, le entregó dos balas al comisario.

– Guárdelas en el cajón junto con las demás.

Montalbano pareció sorprenderse.

– ¿Dos balas? ¿Efectuó dos disparos?

– No, señor dottore, sólo uno.

– Pues entonces, ¿por qué Adragna te ha dado dos?

– Dottore, éstas son de las que teníamos nosotros. Verá, he pensado que si le pedía prestados a mi compadre el proyectil y el mensaje, él desplegaría las antenas y empezaría con razón a preguntar por qué nos interesaba tanto la muerte de un elefante. En cambio, le expliqué que había ido a Fiacca a ver a un amigo y aprovechaba para saludarlo. Conseguí hacerlo hablar del asunto del circo y él me enseñó la bala y la nota. Como tuvo que salir un momento del despacho, la comparé con las que yo llevaba. Idénticas. Esta vez la nota dice: «Estoy a punto de terminar de contraerme.»

– Sí, ya lo sé, lo han dicho en la televisión.



35 из 272