Capítulo 2

– ¿Qué es una subasta de la cerilla, padre?

Iban andando hacia casa y Ya'kub no pudo aguantar más la curiosidad. El Bey caminaba despacio, pensativo. No sonreía, pero tampoco parecía especialmente preocupado. Sin mirar a su hijo, contestó:

– ¿Qué te dije sobre los cairotas, Ya'kub?

– ¿Que son unos chismosos?

– Y qué más.

– Eh… -titubeó-. ¿Que no son de fiar?

– Que no son de fiar. Siempre tienen un motivo oculto. Es raro el egipcio que se te acerca para plantear sin doblez una cosa sencilla. No, no… -Sacudió la cabeza-. Bah, pero como somos así y nos conocemos todos, la cosa no suele tener mayor importancia… ¿Sabes? Te aconsejo que siempre estés preparado para pensar mal si te interpela un cairota… Te evitarás disgustos innecesarios. -Hizo un gesto con la mano, como si quisiera cazar el aire-. Por ponerte el ejemplo de hoy, en el mismo momento en el que el tío Ali se sentó a nuestra mesa y me empezó a hablar de los riesgos de nuestro viaje al desierto, comprendí que lo único que quiere es quedarse con todo: todas las acciones o todo el dinero, le da lo mismo. Pero, mientras que si él me compra mi cincuenta por ciento, será dueño de toda la compañía, si yo le compro a él su cincuenta por ciento, sólo obtendrá el dinero correspondiente a su mitad de la NEC. Quitémosle la primera capa a la cebolla: por mucho que el tío Ali asegure que prefiere que yo me quede,

miente. Quiere pagarme para que me vaya, echarme de nuestra compañía algodonera y quedarse con todo…



21 из 280