
– No puedo -murmuró Ya'kub.
– ¿No puedes qué? -preguntó Amr.
– ¿Cómo voy a vivir ahora?
– Ah, Ya'kub, Ya'kub -dijo, adivinándole todos los pensamientos-, esas eritreas dan placer, huelen bien… cuando las lavan, son sumisas, pero hay que pagarles el servicio -dijo «servicio» con un punto de desprecio-, y luego también son ignorantes, analfabetas y, a la larga, se les pudren los dientes y contraen enfermedades. Fat'ma se llama, ¿no? Nunca te casarás con ella… Ni lo pienses… que ni siquiera te tiente la idea, que es lo que os suele ocurrir a los jóvenes románticos e inexpertos. Todo lo más, harás de ella tu concubina y, con el dinero de tu padre, se la comprarás al jeque Ibrahim y se la arrancarás de las garras -lo señaló con un dedo-: Pero para entonces, ya será demasiado tarde y la pobre y hermosa Fat'ma habrá sido contagiada por la vida horrible que le espera. Pero habrá otras. -Guardó silencio un instante y le puso una mano sobre la muñeca para consolarlo. A Ya'kub se le escapó un sollozo. Y Amr concluyó con inusitada dureza-: No, hijo, un cairota de la nobleza como tú se casa con la princesa Nadia, no con Fat'ma, la puta eritrea.
– Pero entonces -contestó al cabo de un rencoroso silencio el muchacho, mordiendo las palabras con amargura y revolviéndose en el asiento para mirar a Amr con rabia-, ¿por qué?
– ¿Por qué? ¿Por qué fuiste a besar a Nadia a su jardín y luego a copular con Fat'ma? Es una cuestión de perspectiva, de mantener los pies bien puestos en la tierra.
– ¿Perspectiva? Yo no necesitaba perspectiva, sólo seguir mi camino -dijo Ya'kub con una madurez que sorprendió a Amr-. ¿Y tú me dices que me case con una princesa? ¿Tú que desprecias a esa gente y que ayer me decías que el verdadero Egipto es éste de Fat'ma y no el de Nadia?
– Es así. Te diré más, Ya'kub. Y métete esto en la mollera: Nadia y Fat'ma son las dos caras de una misma moneda. Y es una moneda que te pertenece… y tú decides a cuál quieres poseer en cada momento de tu vida. -Alzó las manos como si le estuviera ofreciendo el mundo-. Bueno, si no quieres tenerlas a las dos…
