
Dos lacayos con libreas rojas se acercaban a ellos. Ganseville extrajo una carta de su justillo.
— ¡De parte de monseñor el duque de Beaufort para el señor
Los lacayos saludaron; uno de ellos tomó la carta y el otro se hizo cargo del saco de viaje de Jeannette.
— Tened la bondad de seguirme -dijo el primero.
Los dos viajeros fueron llevados ante un mayordomo que les hizo esperar en un gran vestíbulo enlosado en blanco y negro, y les explicó que los duques oían a esa hora una misa matinal en la capilla del palacio y no se les podía molestar.
Esperaron, pues, en un silencio casi monacal que ni el uno ni la otra se atrevían a romper, pero a Jeannette la impaciencia la devoraba: ¿dónde tendrían escondida a la pequeña Sylvie en aquel enorme caserón? En cuanto a Ganseville, acostumbrado a ver abrirse todas las puertas ante su amo, no se sentía especialmente contento de que su mensajero hubiera de esperar como un vulgar pedigüeño.
Finalmente se abrió una puerta y apareció el duque en persona, seguido por su mayordomo. Fue a éste a quien se dirigió en primer lugar:
— Llevad a esta joven ante la señora duquesa, que la espera en sus aposentos. -Y a Ganseville-: ¡Me hace feliz veros de nuevo, joven! Espero que hayáis tenido un buen viaje, y que me traigáis noticias. Venid por aquí. Hablaremos con más tranquilidad en mi gabinete.
A sus treinta y seis años, Pierre de Gondi, segundo duque de Retz, parecía tener diez más: su rostro, alargado y curtido por la intemperie, mostraba un aire de tedio debido a que tres años antes se había visto forzado a retirarse y lo soportaba mal. En efecto, nombrado general de las galeras del rey para suceder a su padre, que había tomado los hábitos a la muerte de su madre -todo ello en el año 1627-, había sido destituido por Richelieu de un mando al que se había dedicado en cuerpo y alma, en beneficio del sobrino de éste, el marqués de Pontcourlay. Desde entonces se había encerrado en su castillo de Belle-Isle para rumiar allí su rencor; huelga añadir que no sentía precisamente afecto por el cardenal-ministro.
