La inquietante sensación de desarraigo y vacío se evaporó, dando paso a una nueva inquietud.

Ya no se sentía inútil -evidentemente la vida de un caballero rural, la vida para la que había nacido y sido educado, era su verdadera vocación-, pero aun así seguía faltando algo en su vida.

Sin embargo, en ese momento, la posada Red Bells era su mayor fuente de preocupación. Reemplazar al no llorado Juggs estaba resultando una tarea más difícil de lo esperado.

Sacudió la cabeza con irritada incredulidad.

– ¿Quién iba a imaginar que encontrar un posadero decente resultaría tan condenadamente difícil?

– ¿Dónde has puesto anuncios?

– A lo largo de todo el condado y más allá, incluso en Plymouth, Bristol y Southampton. -Hizo una mueca-Podría recurrir a una agencia de Londres, pero la última vez que lo hicimos, nos enviaron a Juggs. Si fuera posible, me gustaría contratar a alguien de la zona, o al menos de Westcountryman. -La determinación le endureció el rostro y se incorporó-. Pero de no ser así, como mínimo quiero entrevistar a los aspirantes antes de ofrecerles el trabajo. Si hubiéramos hablado con Juggs antes de que le contratara la agencia, jamás le habríamos ofrecido el trabajo.

Lucifer estiró las piernas ante sí. Todavía había mucho en él del hermoso demonio de cabello oscuro que años antes había hecho desmayarse a las damiselas de la sociedad.

– Me parece extraño que no hayas tenido más aspirantes -dijo, frunciendo el ceño.

Jonas suspiró.

– El hecho de que se trate de un pueblo tan pequeño ahuyenta a los solicitantes, a pesar de que añadiendo las haciendas y las casas circundantes, la comunidad adquiere un tamaño más que decente y que no existe ninguna otra posada u hostería que pueda hacer la competencia. Sin embargo, esto no parece ser suficiente frente a la ausencia de tiendas y la escasa población. -Golpeó con el dedo un montón de documentos-. En cuanto conocen Colyton, desaparecen todos los aspirantes decentes.



3 из 470