Hizo una mueca y sostuvo la profunda mirada azul de Lucifer.

– Los candidatos decentes aspiran a algo más y piensan que Colyton no tiene demasiado que ofrecer.

Lucifer le respondió con otra mueca.

– Parece que deberás encontrar a alguien sin demasiadas expectativas. Alguien capaz de dirigir una posada modesta y que quiera vivir en un lugar tan apartado como Colyton.

Jonas le lanzó una mirada especulativa.

– Tú ya vives en este lugar, ¿no te apetecería probar a dirigir una posada?

Lucifer sonrió ampliamente.

– Gracias, pero no. Me basta con dirigir mi hacienda, igual que a ti.

– Por no decir que ni tú ni yo sabemos nada sobre dirigir una posada.

Lucifer asintió con la cabeza.

– En efecto.

– Ándate con cuidado, es probable que Phyllida sepa manejar una posada con los ojos cerrados.

– Pero también está muy ocupada.

– Gracias a ti.

Jonas lanzó una mirada burlona y reprobadora a su cuñado. Lucifer y Phyllida ya tenían dos hijos, Aidan y Evan, dos niños muy activos. Y Phyllida había anunciado hacía poco que esperaban a su tercer vástago. A pesar de contar con ayuda, Phyllida siempre se las arreglaba para estar ocupada.

Lucifer sonrió ampliamente sin pizca de remordimiento.

– Dado lo mucho que te gusta ser tío, deberías dejar de dirigirme esas miradas de fingida reprobación.

Jonas curvó los labios en una sonrisa abatida y bajó la mirada al montonazo de solicitudes que habían llegado en respuesta a los anuncios que había ordenado poner por todo el condado.



4 из 470