El cabriolé avanzó suave y rápidamente por el camino, impulsado sin ningún esfuerzo por los poderosos caballos. Ella también observó con atención el par de castaños. Sabía lo suficiente para reconocer un caballo de raza cuando lo veía. Si Henry pudiera verla en ese momento, se pondría verde de envidia.

Por su parte, Jonas Tallent parecía dominar el látigo con habilidad -sin alarde ni ostentación-, sabía cuándo debía presionar, cuándo tirar de!as riendas y frenar, y cuándo dar alas al nervioso par de caballos.

– ¿Hace mucho tiempo que los tiene? -Em no había tenido intención de iniciar una conversación, ni de mostrar interés, pero las palabras salieron de su boca antes de que pudiera contenerlas.

– Desde potrillos -respondió Tallent sin apartar la mirada de la carretera, pero tras una breve pausa añadió-: Mi cuñado, Lucifer Cynster, tiene un primo, Demonio Cynster, que es uno de los mejores criadores de caballos de carreras de Inglaterra. Estos dos son de su caballeriza. Se queda con los que considera mejores para competir en las carreras, pero el resto se los da a la familia. Por suerte para mí me incluye entre sus parientes a pesar de no ser un Cynster.

¿Lucifer? ¿Demonio? Em estuvo a punto de preguntar, pero en el último momento decidió que realmente no necesitaba saberlo. Así que encauzó la conversación por otros derroteros.

– ¿Su cuñado es el que vive en Colyton Manor?

– Sí. Heredó la propiedad del dueño anterior, Horario Welham. Horario era un coleccionista, y así fue como los dos se conocieron. Horario consideraba a Lucifer el hijo que nunca tuvo, así que cuando Horario murió, Lucifer se convirtió en el nuevo dueño de Colyton Manor.

– Y entonces se casó con su gemela.



54 из 470