
El Santo silbaba animadamente cuando Horacio entro con la comida. Sabia que el Tigre se hallaba en Baycombe. Templar habia cruzado medio mundo para robarle un millon de dolares, y el duelo entre los dos prometia ser tan divertido como cualquiera de las muchas aventuras de su arriesgada vida anterior.
2. El naturalista
Algernon de Breton Lomas-Coper era uno de los geniales Algys que ha hecho famosos el escritor P. G. Woodehouse, y su tipo solia exclamar caracteristicamente de vez en cuando: "?Eh??Eh?", para demostrar que apenas podia creer en su propia inteligencia; pero, en aquel instante, en casa de la senorita Girton, hizo estas exclamaciones para expresar que apenas podia creer lo que oia.
– Es absolutamente cierto -le contesto Patricia-. Viene a comer con nosotras hoy mismo.
– ?Caramba! -exclamo Algy con voz debil. Y volvio a quedarse asombrado, con la boca abierta.
Era uno de esos hombres para quienes no pasa el tiempo. Por su aspecto, lo mismo podria tener veinticinco que treinta anos. Examinandole de cerca, lo que pocos hacian, se podia ver que la segunda cifra era probablemente exacta. Era rubio, carirredondo y de tez sonrosada.
– No parece tan fiero -dijo Patricia-; es mas, resulta hasta simpatico. Sin embargo, no cesaba de hablar de las cosas terribles que segun el han de suceder. Dijo que trataban de asesinarle.
– Dementia persecutoria -opino Algy, anadiendo su acostumbrado "?Eh?"
La muchacha movio la cabeza.
– Estoy segura de que se halla en sus cabales. No he visto una persona mas cuerda.
– Entensio cruris paranoia -sugirio Algy.
– Y eso?que es?
– Un deseo irresistible de gastar bromas.
Patricia fruncio el entrecejo.
