
– Mucho gusto en conocerle -murmuro Templar-. Siento que las acciones "T. T. Deeps" esten tan bajas en Bolsa, pero es una buena oportunidad para acapararias.
Bloem se sobresalto y se le cayeron los lentes, que quedaron colgando de una cinta negra. Miro a Templar como quien ve visiones.
– Debe usted de estar muy familiarizado con la Bolsa, senor Templar -dijo al fin.
– Es extraordinario,?verdad? -repuso el Santo con la mas inocente de las sonrisas.
Tocabale ahora el turno de ser presentado a sir Michael Lapping. El ex juez estrecho su mano cordialmente y, como era un poco corto de vista, se acerco para examinar el rostro de Templar.
– Me recuerda usted a un hombre que encontre un dia en el Palacio de Justicia, pero no se si fue por razones profesionales.
– Yo lo recuerdo perfectamente. Era cuando condeno a Harry Le Duc a siete anos de carcel. Hace seis, se evadio; me han dicho que vuelve a estar en Inglaterra desde hace algunos meses; de manera que tenga cuidado cuando salga de noche.
Templar debia acompanar a la senorita Girton a la mesa, pero esta le cedio el honor a Patricia y la joven pudo intercambiar unas palabras con el.
– Ya ha faltado usted dos veces a su palabra.
– Lo he hecho para llamar la atencion -contesto el Santo-. Ahora que el interes se centra en mi, descansare sobre mis laureles.
Ya en la mesa, la mirada de Templar se cruzo con la de Patricia, y la burla que siempre vagaba en sus ojos se convirtio en franca sonrisa. Ella fruncio el entrecejo, echo atras la cabeza y se puso a discutir seriamente con Lapping; pero cuando, poco despues, miro de soslayo al Santo para ver como habia tomado el desaire, se dio cuenta de que debajo de sus finos modales se desternillaba de risa. Esto la enfurecio.
Simon Templar habia viajado. Hablaba con gran interes, aunque con cierta egolatria, de lugares lejanos y selvaticos.
