– Ella no pretende nada. Solo se está divirtiendo.

– Pretende algo. -Él miró de nuevo hacia la chimenea-. Lo que intenta es atormentarme y herirme, llevarme al límite. -Su voz era inexpresiva-. Lo hace realmente bien, ¿verdad?

– Es culpa tuya. ¿Por qué no te declaras? Ya sabes que a Ware y a mí nos encantaría que se casaran este año. Selene tiene diecisiete años. Es hora de que tenga marido.

– Me halaga que hayan considerado digno de ella a un humilde bastardo como yo.

– No es un halago. Sabes lo que vales.

– Por supuesto, pero el resto del mundo diría que sería un mal partido. Selene es ahora una dama de buena familia.

– Solo porque tú nos ayudaste a escapar de Tierra Santa y a empezar una nueva vida. Selene era una esclava en la casa de Nicolás y solamente una niña cuando compraste su libertad para hacerme un favor. Ella estaba destinada a pasarse la vida bordando sus espléndidas sedas y ofreciéndose a los clientes para su disfrute. Tú la salvaste, Kadar. ¿Crees que sería capaz de mirar a otro hombre si la dejaras acercarse a ti?

– No te entrometas, Thea.

– Me entrometeré. Ya lo sabes. Te adora desde los once años.

– ¿Que me adora? Ella nunca me ha adorado. Me conoce demasiado bien. -Sonrió-. Puede que no creas en mis cualidades diabólicas, pero ella sí. Ella siempre ha sabido lo que soy. Igual que yo siempre he sabido lo que es ella.

– Ella es una mujer trabajadora, honrada y cariñosa que necesita un marido.

– Ella es más que eso. Es extraordinaria, es la luz en mi oscuridad. Y todavía no está preparada para mí.

– ¿Preparada? La mayoría de las mujeres de su edad ya tienen hijos.

– La mayoría de las mujeres no han sufrido lo que ella. Aquello le dejó cicatriz. Puedo esperar hasta que cure.

– ¿Podrá hacerlo? -Thea miró de nuevo hacia la chimenea. Dios mío, Selene ya no estaba allí.



7 из 316