de la Gran Avenida Blanca —se me ocurre que le da a la gente un aire fantasmal, toda esa luz blanca bajo las barbillas— y esquivé los gentíos que subían en ascensores del subterráneo, el sub-subterráneo, y del sub-sub-sub (dieciocho y primera semana fuera de la cárcel rondé por ahí, bírlándole cosas a la gente… pero con delicadeza, con delicadeza, así que nunca se percataban de que habían sido birlados), me abrí paso muy orondo entre una multitud de colegialas que se reían sin ton ni son y mascaban chicle y con luces centelleantes en el pelo, todas muy vergonzosas de sus blusas de plástico transparente que acaban de ser legalizadas otra vez —tengo entendido que los senos han entrado y salido de escena (por oposición a obscena) muchas veces desde el siglo XVII— así que miré apreciativamente; ellas se rieron un poco más. Cristo, pensé, cuando yo tenía su edad estaba en ese tambo maldito, y no lo pensé más.

La cinta del noticiero luminoso que circundaba la estructura triangular de Comunicaciones S.A., explicaba en inglés básico cómo se preparaba la senadora Regina Abolafia para iniciar su investigación sobre el Crimen Organizado en la Ciudad. Algunos días me hace tan feliz el ser desorganizado que no sé ni cómo decirlo.

Cerca de la Novena Avenida llevé mi maletín a un bar largo y muy concurrido, No había estado en Nueva York desde hacía dos años pero en mi último viaje solía andar por aquí un hombre que tenía verdadero talento para deshacerse de cosas que no eran mías con provecho, seguridad y rapidez. Ninguna idea de qué posibilidades tenía de encontrarlo. Me abrí paso a empujones entre un montón de tipos que bebían cerveza. Aquí y allá había unos cuantos vejestorios bien acompañadas, vestidas al último grito del mes pasado. Cintas de humo se diluían en el ruido. No me gustan esos lugares. Los más jóvenes que yo eran todos farloperos o débiles mentales. Los más viejos sólo deseaban que llegaran más de los jóvenes. A empellones me acerqué al bar y traté de llamar la atención de uno de los hombrecitos de chaqueta blanca.



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