
La cinta del noticiero luminoso que circundaba la estructura triangular de Comunicaciones S.A., explicaba en inglés básico cómo se preparaba la senadora Regina Abolafia para iniciar su investigación sobre el Crimen Organizado en la Ciudad. Algunos días me hace tan feliz el ser desorganizado que no sé ni cómo decirlo.
Cerca de la Novena Avenida llevé mi maletín a un bar largo y muy concurrido, No había estado en Nueva York desde hacía dos años pero en mi último viaje solía andar por aquí un hombre que tenía verdadero talento para deshacerse de cosas que no eran mías con provecho, seguridad y rapidez. Ninguna idea de qué posibilidades tenía de encontrarlo. Me abrí paso a empujones entre un montón de tipos que bebían cerveza. Aquí y allá había unos cuantos vejestorios bien acompañadas, vestidas al último grito del mes pasado. Cintas de humo se diluían en el ruido. No me gustan esos lugares. Los más jóvenes que yo eran todos farloperos o débiles mentales. Los más viejos sólo deseaban que llegaran más de los jóvenes. A empellones me acerqué al bar y traté de llamar la atención de uno de los hombrecitos de chaqueta blanca.
