Sintió el terror surgir como un hervidero de espuma en su cerebro. No era su terror, no era un terror humano. Era algo negro y abismal, un terror aullante, cuyas garras le desgarraban la mente, y cuyo origen estaba en una mente que no podía ocultar por más tiempo los horrores de un planeta extraño; que no podía seguir ocultando dentro del suyo, un cerebro extraño igualmente; y que le había puesto en una situación insoportable. Blaine luchó contra aquel terror espantoso, apretando los dientes, sabiendo con una ráfaga intuitiva, que no era él, Sheperd Blaine, el que se hallaba presa de semejante terror, sino aquel otro, aquel espía de su cerebro. Y se dio cuenta, al pensar en ello, que apenas podría separar a los dos; y que se hallaban inexorablemente atados, ligados para encararse con un mismo y común destino.

Comenzó a correr materialmente; pero hizo un enorme esfuerzo para detenerse, ya que no necesitaba correr; lo único inteligente y sabio que precisaba, era no atraer la atención de nadie sobre sí mismo. En un vaivén sobre la acera, se golpeó contra el tronco de un árbol imponente, al que se abrazó por un instante, como si el contacto físico de algo terrestre pudiera proporcionarle alguna fuerza. Se quedó un instante junto al árbol, apoyado contra él. Sin nada más, el terror comenzó a alejarse lentamente de su ser, como si por algún proceso interno se volviese a esconder, misericordiosamente, en su refugio de nuevo.

—Así está bien — le dijo a la cosa —. Permanece donde estás rectamente. No te preocupes más. Déjame a mí resolver todas las cosas. Yo sabré hacerlo.

Aquello había tratado de escaparse, había tratado de liberarse del lugar que ocupaba y habiendo fallado, ahora se volvía hacia el escondrijo seguro en que había permanecido en el rincón más íntimo de su cerebro.

«No más que esto», pensó Blaine. «No puedo permitir otro como éste.» Si aquello aumentaba, si llegaba otro, no podría luchar contra el invisible aliado o enemigo que rebullía en su mente, no podría estar en condiciones de luchar contra aquel terror cósmico. Entonces, sería el fin para Blaine.



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