– ¿Alguna idea? -preguntó Win.

– Hablará conmigo -afirmó Myron-. Cuenta con ello.

– Ahora mismo acabo de llamarla.

– ¿Y?

– No ha cogido el teléfono.

– ¿Has probado con Big Cyndi?

– Ahora se aloja con Esperanza.

Ninguna sorpresa.

– ¿Qué día es hoy? -preguntó Myron.

– Martes.

– Big Cyndi todavía es gorila en el Leather-N-Lust. Podría estar allí.

– ¿De día?

Myron se encogió de hombros.

– Las desviaciones sexuales no tienen horas.

– A Dios gracias -dijo Win.

Guardaron silencio, el barco se mecía suavemente.

Win miró hacia el sol con los ojos entrecerrados.

– Hermoso, ¿no?

Myron asintió.

– Debes estar harto del sol después de todo este tiempo.

– Mucho -asintió Myron.

– Vamos bajo cubierta. Creo que disfrutarás.

3

Win había cargado una montaña de vídeos en el yate. Miraron los viejos episodios de Batman (aquellos con Julie Newmar como Cat Woman, y Lesley Gore como Pussycat ¡doble miau!), La extraña pareja (Óscar y Félix en Pasapalabra), un episodio de En los límites de la realidad («Servir al hombre») y uno más actual, Seinfeld (Jerry y Elaine visitan a los padres de Jerry en Florida). Olvídense del estofado. Ésta era comida para el espíritu. Pero ante la posibilidad de que no fuese lo bastante sustanciosa, también había Doritos, ganchitos de queso, más Yoo-Hoo e incluso una pizza recalentada de Calabria's Pizzería en Livingston Avenue.

Win. Podía ser un sociópata, pero vaya tío.

El efecto de todo el conjunto estaba más allá de lo terapéutico, el tiempo pasada en el mar y más tarde en el aire era como una cámara hiperbárica emocional, una oportunidad para que el alma de Myron se recuperase de los dolores del síndrome de descompresión, para volver a la súbita reaparición en el mundo real.



13 из 286