
– La verdad es que no -repitió-. No sé leer.
Me acerqué rápidamente a la mesa de la defensa y cogí otra carpeta y un rotulador permanente de mi maletín. Volví al estrado y rápidamente escribí la palabra Caucasiano en la tapa de la carpeta en grandes letras mayúsculas. Sostuve la carpeta para que tanto Torrance como el jurado pudieran verla.
– Señor Torrance, ésta es una de las palabras marcadas en el sumario. ¿Puede leer esta palabra?
Vincent inmediatamente se levantó, pero Torrance ya estaba negando con la cabeza y con expresión de estar completamente humillado. Vincent objetó a la exposición sin fundamento adecuado y Companioni aceptó la protesta. Esperaba que lo hiciera. Sólo estaba abonando el terreno para mi siguiente movimiento con el jurado, y estaba seguro de que la mayoría de sus miembros habían visto al testigo negar con la cabeza.
– De acuerdo, señor Torrance -dije-. Vamos al otro lado de la carpeta. ¿Puede describir a los cadáveres de las fotos?
– Hum, dos hombres. Parece que han abierto un alambre de corral y unas lonas y están allí estirados. Hay un grupo de policías investigando y haciendo fotos.
– ¿De qué raza son los hombres de las lonas?
– Son negros.
– ¿Había visto antes estas fotografías, señor Torrance?
Vincent se levantó para protestar a mi pregunta, porque ya se había formulado y respondido previamente. Pero era como levantar una mano para detener una bala. El juez le ordenó severamente que tomara asiento. Era su forma de decirle al fiscal que iba a tener que quedarse sentado y tragar lo que estaba por venir. Si pones a un mentiroso en el estrado, has de caer con él.
– Puede responder a la pregunta, señor Torrance -dije después de que Vincent se sentara-. ¿Había visto antes estas fotografías?
– No, señor, no las había visto hasta ahora.
– ¿Está de acuerdo en que las fotografías muestran lo que nos ha descrito antes? ¿Que son los cadáveres de dos hombres negros asesinados?
