– Sí, desde luego. Pero gracias, llamaré a tu amiga.

Él escribió un nombre en un papel y Maddy lo miró. Fernanda Lopez. Recordaba vagamente haberle hecho un reportaje poco después de entrar a trabajar en la cadena. Hacía cinco o seis años de aquello, pero esa mujer había causado una fuerte impresión a Maddy. Cuando la llamó desde su despacho, le dijeron que se había tomado un año sabático y que la mujer que la reemplazaba estaba de baja por maternidad. Volvería dentro de dos semanas. Cuando explicó lo que quería, le dieron unos cuantos nombres y números de teléfono. Pero en todas partes respondía un contestador automático, y cuando llamó a la línea de emergencia para mujeres maltratadas, esta comunicaba. Tendría que volver a intentarlo más tarde. Luego se entretuvo trabajando con Greg y no volvió a pensar en el tema hasta las cinco de la tarde, la hora de salir en antena, así que se prometió que llamaría por la mañana. Si Janet había sobrevivido todos esos años, sin duda seguiría viva a la mañana siguiente. Sin embargo, Maddy quería hacer algo al respecto. Era obvio que Janet estaba demasiado paralizada por el miedo para ayudarse a sí misma, una situación que no tenía nada de novedoso.

Cuando Greg y Maddy salieron al aire a las cinco, cubrieron la habitual variedad de noticias locales, nacionales e internacionales, y un accidente aéreo en el aeropuerto JFK ocupó la mayor parte del informativo de las siete y media.

Esa noche Jack tenía otra cita con el presidente, de manera que Maddy volvió a casa sola, especulando sobre el asunto que los mantenía tan ocupados. Al llegar a casa volvió a pensar en Janet y se preguntó si debía llamarla. Pero decidió no hacerlo, pues temía que Paul escuchara las conversaciones de su mujer.

Maddy leyó una serie de artículos que tenía apartados desde hacía tiempo y echó un vistazo a un libro sobre los últimos tratamientos contra el cáncer de mama para ver si merecía la pena entrevistar al autor. Luego se hizo la manicura y se metió en la cama temprano. Oyó llegar a Jack cerca de medianoche, pero estaba demasiado cansada para charlar y volvió a quedarse dormida antes de que él se acostara a su lado. Por la mañana, lo oyó entrar en el cuarto de baño y abrir el grifo de la ducha.



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