Un mar sin agua erizado por olas minerales que desde lejos parecerían levantadas por un viento que no existe.

En la radio está hablando un enviado especial a Estados Unidos que ha seguido en directo el despegue del Apolo Xi.

}Poca gente sabe, queridos oyentes, que junto a Armstrong, Aldrin y Collins, viaja un cuarto tripulante silencioso. Se llama Computador de Programa Fijo. Vino al mundo predestinado fatalmente para desempeñar la función de navegante. Es frío como el mármol, implacable, recto, contundente; pero también sencillo, simple, eficaz, perfecto. Jamás se niega a obedecer…} En el año 2000 los computadores y los robots harán todos los trabajos fatigosos o mecánicos, conducirán los coches y los aviones, barrerán y fregarán las casas, cultivarán la tierra.

"Algún día las máquinas dominarán el mundo", dijo un día en casa mi tío Carlos, con aplomo de experto, porque al fin y al cabo tiene una tienda de electrodomésticos. Lo dijo también con cierto sarcasmo, porque mi abuelo acababa de llegar con la noticia asombrosa de que en algunas tabernas y cafés de Mágina iban a instalarse máquinas expendedoras de tabaco y de bolsas de pipas de girasol. Se echaba una moneda por una ranura como la de una hucha, se apretaba un botón y aparecía al final de un tubo el paquete de tabaco que uno hubiera elegido. Mi madre apenas aparta los ojos de la costura y sigue absorta en ella, mi abuela me examina de arriba abajo, con penetrante ironía, adivinando mi galbana, preguntándose risueñamente -y sabiendo la respuesta- por qué me paso tantas horas encerrado en mi cuarto, por qué he tardado tanto en dar señales de vida y responder a las llamadas de mi abuelo, al que ahora oigo atareado en la cuadra, quizás preparándose para sacar a la burra diminuta sobre la que va cada mañana y cada tarde a sus tareas en el campo. Algún día las máquinas dominarán el mundo y habrá coches voladores y viajes turísticos al planeta Marte, pero por ahora mi abuelo disfruta saliendo a los caminos montado en su burra, animándole el trote con una vara flexible de olivo, cantando por lo bajo coplillas flamencas.



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