
…}Jamás se niega a obedecer este computador} -sigue el locutor en la radio, sin que mi madre o mi abuela le presten atención-.}No habla. No siente. Se expresa mediante cifras que aparecen en una pequeña pantalla}…
Yo comprendo confusamente que he perdido el estado de gracia que me duró toda la infancia, el dulce privilegio de recibir la atención sin reproche y la benevolencia incondicional de todos los adultos, que no me exigían nada nunca y me hacían el destinatario de todas sus historias y también de todos sus austeros y valiosos regalos:
tebeos, sacapuntas, estuches de lápices de colores, pelotas de goma, monedas de chocolate envueltas en papel dorado o plateado, cartuchos de castañas calientes, de cacahuetes recién tostados que traían de noche al volver de la calle. El hijo único durante mucho tiempo, el nieto único, el sobrino preferido.
– Te llamo y te llamo y no contestas -dice muy serio mi abuelo, mientras levanta la albarda con sus dos manos poderosas y la planta sobre el lomo de la burra, que se tambalea un poco sobre sus patas flacas y gime suavemente, con mansedumbre, con paciencia-. ¿Cómo es que hoy tampoco vas al campo? -Mi padre me ha dado permiso para quedarme. Tengo que estudiar.
– ¿Pues no está cerrada la escuela en verano? Menuda vida se dan los maestros… -Estoy estudiando Inglés y Taquigrafía por correspondencia.
Nada más hablar me doy cuenta de la parte de tonta presunción que hay en mi respuesta: mi abuelo no ha oído nunca esa palabra que a mí me gusta tanto, Taquigrafía, y es probable que si intentara repetirla se enredaría en sus sílabas. Quizás ese enviado especial de Radio Nacional que pronuncia los nombres americanos con un acento tan raro consiguió ese puesto porque entendía inglés y porque es capaz de recoger declaraciones de astronautas y científicos trazando urgentes signos taquigráficos sobre un cuaderno de reportero. Mi vanidad precoz, la arrogancia íntima de saber ya muchas cosas que ellos no saben, siendo adultos, queda neutralizada por su indiferencia, por el fondo campesino de burla y recelo hacia todo lo que no sea tangible.
