Entonces, a popa, en el ángulo de visión de la Cyclops, surgió majestuosa la barcaza de un almirante. En su proa se agitaba la roja cruz de San Jorge. Los remeros bogaban con unánime precisión, sus cabezas adornadas por gorras negras, sus camisas rojas y blancas moviéndose al unísono. Un guardiamarina, bajo y atildado, se erguía en la popa, gobernando la caña. Su uniforme estaba inmaculado y su gorra, ladeada con gracia. Drinkwater examinó azorado su propio abrigo arrugado y los remiendos de los pantalones.

En la popa de la barcaza, iba sentado un hombre mayor envuelto en una capa. La impresión que habría de perdurar en Drinkwater fue la de su boca, delgada y adusta. La barcaza alcanzó el costado del Sandwich y el almirante sir George Brydges Rodney ascendió a su buque insignia. Se precipitaron, entonces, los pitidos de silbatos, redobles de tambor y el centelleo de las bayonetas erguidas, mientras que en el palo mayor la esfera negra se abrió dejando al descubierto la cruz de San Jorge. Fue en ese preciso instante que los cañones de la flota lanzaron sus salvas.

El almirante Rodney había llegado para hacerse cargo de la flota.

Unos minutos más tarde, Drinkwater lanzaba su rezón a las cadenas del Sandwich. La buena fortuna quiso que se enganchara a la primera y, sin ceremonias, el capitán Hope fue a presentar sus respetos.


El bergantín danés

Enero de 1780


El día de año nuevo de 1780, la flota del almirante Rodney se hizo a la mar. Además de las fragatas de patrulla y veintiún navíos de línea, no menos de trescientos mercantes despejaron el Canal esa gélida mañana. Según sus órdenes, la Cyclops formaba parte de la escolta de los transportes y, por ello, no participó en lo sucedido el ocho de enero.



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