Antes de empezar a hablar indicó a Bosch que cerrara la puerta.

– Disculpe, señor -dijo Irving-. Es el equipo de Hollywood. Están todos aquí y dispuestos a ponerse manos a la obra.

Tras escuchar unos minutos, Irving se despidió de su interlocutor y colgó el teléfono. Su tono respetuoso y el empleo de la palabra «señor» indicaron a Bosch que Irving había hablado con el jefe de la policía. Era otro dato curioso sobre el caso.

– Muy bien -dijo Irving, volviéndose hacia los tres detectives-. Lamento haberos despertado, sobre todo porque no estabais de guardia. He hablado con la teniente Billets, y a partir de ahora permaneceréis fuera de la rotación de Hollywood hasta que hayamos solventado el caso.

– ¿De qué se trata exactamente? -preguntó Bosch.

– Del asesinato de dos personas. Una situación delicada.

– Jefe, aquí hay suficientes agentes de Robos y Homicidios como para reabrir el caso de Bobby Kennedy -comentó Bosch, mirando a Garwood-. Por no hablar de los chicos de Asuntos Internos, que hacen como que se mantienen al margen. ¿Qué pintamos nosotros aquí? ¿Qué quiere de nosotros?

– Muy sencillo -respondió Irving-. Usted se hará cargo de la investigación. A partir de ahora el caso es suyo, detective Bosch. Los detectives de Robos y Homicidios se retirarán en cuanto su equipo esté informado del asunto. Habrá comprobado que han llegado con retraso. Es una lástima, pero confío en que logren superar ese contratiempo. Sé de lo que usted es capaz.

Bosch lo miró unos instantes, lleno de perplejidad. Luego observó de nuevo a Garwood. El capitán no se había movido y seguía con la vista fija en el suelo. Bosch formuló la única pregunta que podía arrojar luz sobre la extraña situación.

– ¿Quiénes son el hombre y la mujer que están en el funicular?

– Querrá decir quiénes eran -contestó Irving-. La mujer se llama Catalina Pérez. Aún no sabemos quién era ni qué hacía en Angels Flight. Probablemente eso no importa. Por lo visto se encontraba en el lugar inadecuado en el momento inoportuno. Pero eso tendrá que determinarlo usted oficialmente. El homicidio del hombre plantea problemas distintos. Era Howard Elias.



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