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El número de detectives apostados frente a la estación del funicular había empezado a decrecer. Bosch observó cómo Garwood y un grupo de sus hombres atravesaban la plaza para subir a sus automóviles. Luego vio a Irving junto al coche del funicular, charlando con Chastain y tres detectives. Bosch no los conocía, pero dedujo que eran de Asuntos Internos. El subdirector hablaba con vehemencia pero en un tono tan bajo que Bosch no pudo oír lo que decía. Bosch no entendía qué pintaban allí los de Asuntos Internos, pero le daban mala espina.
De pronto vio también a Frankie Sheehan detrás de Garwood y su grupo. Parecía a punto de marcharse.
– Hola, Frankie, ¿te vas? -dijo Bosch.
– Sí, el capitán nos dijo que nos largáramos.
Bosch se acercó a Sheehan.
– ¿Tienes alguna idea que pueda ayudarme? -le preguntó en voz baja.
Sheehan contempló el coche del funicular, como si por primera vez se preguntara quién podía ser el asesino de los dos viajeros.
– Ninguna excepto lo obvio, y creo que eso es una pérdida de tiempo. Claro que a ti te sobra el tiempo, ¿no? Investiga todas las posibilidades.
– Ya. ¿Se te ocurre alguna persona por la que deba empezar?
– Sí, yo mismo -contestó Sheehan sonriendo-. Odiaba a ese cabrón. ¿Sabes lo que voy a hacer? Esta misma mañana voy a comprar una botella del mejor whisky irlandés que encuentre. Lo voy a celebrar, Hyeronimus. Porque Howard Elias era un hijoputa.
Bosch asintió. Los policías rara vez usaban la palabra hijoputa. La oían mucho, pero no la utilizaban. Casi todos los polis la reservaban como el peor insulto que podían proferir contra una persona. Cuando la empleaban contra alguien, eso quería decir que ese alguien había transgredido todas las normas, que no sentía el menor respeto por quienes velaban por el cumplimiento de la ley ni por las reglas y los límites impuestos por la sociedad. Los asesinos de policías eran siempre unos hijoputas, sin paliativos. También solían dedicar ese adjetivo a los abogados defensores. Y Howard Elias figuraba entre los hijoputas. Ocupaba el primer lugar de la lista.
