
Tales decía que el alma es un principio motor. Según esta suposición, el imán posee alma puesto que mueve el hierro.
Era cruel pero honesto reconocerlo. Desde aquel día había sentido que lo que había entre él y Ana era un campo magnético, y que el obstáculo que los separaba, y que respetaban fraternalmente, había desaparecido. Como una mota de polvo. En cada eucaristía, al acercarse a ella, ya viuda, para darle la paz, su piel de imán desprendía una declaración bélica, de deseo y conquista. En el tic del labio inferior pandereteaban, como renacidas, todas las metáforas del Cantar de los Cantares. Con una yegua de carros faraónicos yo te comparo, mi amada.
Había ido a Vetusta para darle el último adiós a un moribundo, antaño enemigo implacable. Aquella llamada de Jaime que vivió como una victoria. Y había ido con Ana. Pasaron la noche en un motel de carretera, en las afueras. Su primera noche.
El alma, pensó él sentado en la cama, mientras Ana se desvestía, es como un valle verde con un río orlado de abedules.
Después, el tic del labio inferior contagió a todo su cuerpo, a sus carnes blancas y asustadas. A media noche, insomne, tenía la sensación feliz de que había recuperado sus libros, pero luego, a medida que la luz definía los objetos y expulsaba los cuerpos de su refugio, le acosó un remordimiento viscoso y turbio como agua de un lamazal. Ana intuía lo que estaba pasando y se mantuvo en silencio. En el campo magnético había surgido un nuevo obstáculo, imprevisto y posiblemente invencible. Él mismo. En la habitación entraba, lleno de furor, el padre Escolano, y nuevamente le arrebataba los libros al niño.
Y luego están los que afirman que el alma es el frior, ya que el alma (psyche) deriva su denominación depsychron, que significa frío.
La confesión de Jaime le dejó trastornado. Estaba pagado de sí mismo, pero no tanto como para ignorar la amarga burla que contenían sus palabras. En el lenguaje de su tío, ser tonto era ser cobarde. Si eres bueno, Fermín, venía diciendo, es por tu cobardía y no por tu valor. Tu bondad empieza donde tu miedo.
