
—No soy un buen lector —dijo Leo—. Sólo tengo el material de mi curso.
—La información técnica no me concierne. Con lo que hemos tenido problemas últimamente es con la ficción.
Leo levantó una ceja y sonrió.
—¿Pornografía? No sé si habría que preocuparse por eso. Cuando yo era niño, siempre nos pasábamos…
No, no, pornografía no. De todas maneras, no creo que los cuadrúmanos entiendan de qué se trata. Aquí la sexualidad es un tema abierto, parte de su capacitación social. Biología. Me preocupa mucho mas la ficción que esconde valores falsos o peligrosos detrás de colores atractivos o de historias partidistas.
Leo frunció el ceño, cada vez más sorprendido.
—¿Nunca les han enseñado historia a estos chicos? ¿Nunca les han permitido que leyeran cuentos…?
—Por supuesto que sí. Los cuadrúmanos están bien provistos de ambos. Sólo se trata de una cuestión de énfasis correcto. Por ejemplo, una típica historia para los planetarios, digamos sobre el asentamiento del Orient IV, en general, le dedica unas quince páginas al año de la Guerra de Hermanos, una curiosa aberración social. Y aproximadamente dos a los cien años de asentamiento y construcción del planeta. Nuestros textos dedican un párrafo a la guerra. Pero la construcción del túnel monocarril Witgow, con sus consiguientes beneficios económicos para ambos lados, cuenta con cinco páginas. En resumen, damos más énfasis a lo común que a lo raro, a la construcción que a la destrucción, a lo normal a expensas de lo anormal. De manera que los cuadrúmanos nunca puedan pensar que de ellos se espera lo anormal. Si desea leer los textos, pienso que comprenderá la idea rápidamente.
—Yo… Sí, pienso que sería mejor —murmuró Leo. El grado de censura que se le imponía a los cuadrúmanos, según la breve descripción de Yei, le irritaba. Pero, al mismo tiempo, la idea de un texto que dedicaba secciones completas a grandes trabajos de ingeniería le daban ganas de ponerse de pie y brindar. Reprimió su confusión detrás de una sonrisa—. En realidad, no he traído nada a bordo —dijo para calmarla.
