Nora sacudió la cabeza. La sombra de una sonrisa asomaba a sus labios.

– Yo… no creo que sea una buena idea. Al fin y al cabo, trabajamos juntos. La gente podría hablar.

Aunque su reputación se debía más a los rumores que a los hechos, Pete era conocido en El Herald como el Casanova de la redacción, algo de lo que, obviamente, Prudence se habría enterado. La verdad era que él no se esforzaba en absoluto en atraer a las mujeres, pero siempre tenía al menos a dos o tres pendientes de él. Aun así, desde aproximadamente hacía un año, estaba cada vez más desencantado tanto con sus citas como con la reputación que había cultivado. Desgraciadamente, su reputación parecía mantenerse y su vida personal continuaba alimentando los rumores de la oficina.

Y no era que ya no le gustaran las mujeres. Continuaba teniendo alguna cita de vez en cuando, pero quizá fuera ya demasiado viejo para aquellas escenitas de soltero. A los treinta y tres años, tampoco podía decirse que estuviera a punto de comenzar a declinar, pero había llegado a la conclusión de que una buena relación no consistía solo en disfrutar del sexo. Aunque tampoco estaba muy seguro de en qué consistía en realidad.

Pete suspiró. En ese momento, se descubrió deseando verdaderamente almorzar con Nora Pierce, por extraño que pudiera parecer.

– Es solo una simple comida -le dijo con una sonrisa. -¿Qué podrían decir sobre que tú y yo fuéramos a comer juntos una hamburguesa? -aunque era una pregunta retórica, volvió a advertir trazas de dolor en su expresión y comprendió inmediatamente lo que Nora había interpretado. Por supuesto, una cita con Prudence Trueheart no podía terminar en nada que no fuera un postre y cuentas separadas. Ella tenía una reputación que mantener. Pero su reacción no había sido la prevista y Pete no sabía si debería disculparse o intentar expresarse de otra forma.

– Yo… no tengo hambre, pero gracias de todas formas -contestó Nora con la voz repentinamente fría y distante. Le tendió el burrito. -Toma -pasó a tutearlo sin previo aviso, -será mejor que dejes esto en el frigorífico. No me gustaría que nadie lo echara de menos.



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