
– Sí.
– Luke quiere que nos hagamos cargo de Grace -dijo Wendy-. Estaba a punto de decirle que es imposible.
– Así es -Erin sonrió comprensivamente y se encogió de hombros-. Estamos al completo. En cuanto Gabbie y Wendy se marchen, vendrán unos gemelos. Tienen ocho años y son la calamidad personificada. Los otros hogares también están llenos -luego arrugó el ceño, sometiendo a Luke a una mirada más detenida-. Disculpe que diga esto, pero, con ese coche, aunque no pueda ocuparse personalmente de su hermana, seguramente podrá permitirse pagar a una niñera que lo haga por usted. No parece que necesite nuestra asistencia.
– Eso precisamente estaba a punto de decirle al señor Grey cuando llegaste -añadió Wendy-. Con lo que debe de costar cambiarle una rueda a ese cacharro -no pudo evitar un cierto tono de desdén-, podría pagar el salario de un mes a una niñera. En Sidney hay agencias de niñeras, algunas de ellas excelentes. Nosotras podemos recomendarle algunas.
Luke frunció el ceño, contrariado.
– No quiero que la niña se quede en Sidney con una niñera.
Wendy suspiró. Oh, cielos… Pero aquello ya no erg problema suyo. Su época como cuidadora en Bay Beach había concluido.
– Erin, el señor Grey ha tenido que hacerse cargo de su hermana de manera inesperada -dijo-. Necesita ayuda para localizar a la madre, consejos prácticos y quizás algún servicio social. ¿Podrías llamar a Tom y concertarle una cita? -intentó sonreír a Luke, agarró a Gabbie de la mano y se obligó a ponerse en movimiento. Marcharse era lo más duro. Pero tenía que hacerlo. Por Gabbie-. Me temo que yo ya no trabajo aquí -dijo suavemente-. Lo siento, señor Grey, pero Erin es la nueva cuidadora. Si nos disculpa, Gabbie y yo tenemos que tomar un tren.
– ¡No! -exclamó él secamente. Era una orden de un hombre acostumbrado a mandar. Wendy alzó las cejas, sorprendida.
– ¿No?
– Eso he dicho. ¡No! ¿Qué significa que se va? -Luke tendió un brazo, la tomó de la mano y la sostuvo agarrada. Parecía un hombre a punto de ahogarse, aferrándose a una tabla de salvación-. No puede irse. Quiero que sea usted quien cuide de mi hermana.
