
Wendy observó sus manos unidas y frunció el ceño. I;ra… extraño. Aquel era su trabajo, se dijo. Se había visto en situaciones parecidas muchas otras veces. Pero normalmente no se sentía así.
– Señor Grey, Wendy ha presentado su dimisión -dijo Erin. Ella sabía mejor que nadie por lo que estaba pasando Wendy, y sabía también que Wendy debía marcharse. Pero había algo en Luke Grey…
Aparentemente, Wendy no tenía nada que ver con él. Su primera y descabellada idea de que un novio rico había surgido del pasado de Wendy había sido infundada. E iba contra las normas romper la confidencialidad. Pero, por otra parte, Erin tampoco seguía las normas al pie de la letra. Su mente incisiva solía adelantarse a los acontecimientos. Llevaba semanas preocupada por su amiga y, de pronto, parecía vislumbrar una solución. Tal vez, si pudiera arreglarlo…
– Señor Grey, Wendy se va a hacer cargo de Gabbie de forma permanente, como madre de acogida -le dijo, ignorando el suspiro de Wendy-. La madre de Gabbie no permite su adopción y se lleva a la niña de vez en cuando, aunque solo durante unas semanas. Y, cada vez que Gabbie vuelve al orfanato, hay que meterla allí donde hay sitio. Wendy ha decidido que quiere estar disponible a tiempo completo para la niña, de forma que, cuando su madre biológica la abandone, Gabbie siempre pueda volver con ella..
– Oh, por todos los santos, Erin… -empezó a decir Wendy, mirando perpleja a su compañera.
– Y se ha despedido -prosiguió esta, ignorándola completamente-. Lleva años despidiéndose de niños y ya no lo soporta. Por otra parte, antes de que llegara aquí… Bueno, eso no importa. El caso es que ha decidido dejarlo. El único problema es que dispone de poco dinero. No puede vivir en Bay Beach, debido a lo caros que son los alquileres en esta zona. Y aquí tampoco hay trabajo, excepto el que hacía hasta ahora. Wendy se gastaba hasta el último centavo que ganaba en sus niños. Así que, ha alquilado un apartamento de una sola habitación en Sidney. Una auténtica ratonera.
