En otra de las habitaciones encontró un costurero abandonado que también había escapado a la atención de los bandidos, probablemente porque la costura que lo cubría parecía ser nada más que trapos. Se les habían escapado todas las herramientas útiles que contenía, tijeras afiladas y buenos dedales y una colección de finas agujas de hierro. ¿Eran los hombres de barro del dañiespectro, de la malicia, todos hombres? ¿No había mujeres de barro? Al parecer no.

Decidió que cosería algunos de los rajados jergones de plumas en pago por la comida, para que no pareciera que la habían robado. Coser no era lo que se le daba mejor, pero unas costuras rectas serían sencillas de hacer, y terminaría con el desorden de las plumas que flotaban por todas partes. Sacó los jergones al porche para tener luz, y para poder vigilar el camino a la espera de un alto… de quien viniera. La aguja y el hilo y el trabajo repetitivo y preciso crearon un ritmo tranquilizador bajo sus manos. En la quietud, su mente volvió al terror de esa mañana. Pensar en ello le hizo sentirse de nuevo enferma y temblorosa. Como alternativa, desvió sus pensamientos hacia los Andalagos.

Un granjero para un Andalagos no quería decir alguien que cultivaba los campos; quería decir cualquiera que no fuera un Andalagos. Gente de la ciudad, barqueros, mineros, molineros… bandidos…, evidentemente todos eran granjeros a ojos de Dag. Pensó en las implicaciones. Había oído una historia sobre una chica en Coshoton que había sido seducida por un Andalagos de paso, un mercader, se decía. Había ido al norte tres veces tras él, a tierras de los Andalagos, y había sido traída de vuelta los tres veces por los suyos; al final se ahorcó en los bosques. Había una advertencia en esa historia. Fawn se preguntó qué lección se suponía que tenías que aprender de ella. Bueno, Las chicas deben alejarse de los Andalagos era la que se pretendía, obviamente, pero quizá la real era Si algo no funciona una vez, no te limites a repetirlo dos veces más, intenta otra cosa. O quizá fuera No te rindas tan pronto. O Aléjate de los bosques.



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