
Chispita. Han encontrado a Chispita. ¿Cómo…?
Se dio cuenta de que una línea más o menos recta por las colinas desde aquí hacia la granja del valle era el lado corto de Un triángulo. Él había recorrido dos lados largos, desde la granja hasta donde había perdido el rastro del hombre-mapache, y luego hasta aquí.
Apuesto a que la han encontrado porque fueron a buscarla. También explicaba el resto de la ausente compañía de la malicia; como los dos que se había cruzado en el sendero, todos habían sido enviados a peinar las colinas en busca de la presa que se les había escapado. Y la malicia y sus hombres de barro ya sabían de la existencia de la granja del valle si la habían saqueado recientemente. Debían haberlo sabido hacía tiempo; su respeto por el ingenio de la malicia aumentó un grado más, por dejar un objetivo tan tentador tranquilo y sin asustar, durante tanto tiempo. ¿Cuánta fuerza habría cobrado, para atreverse a moverse ahora abiertamente? ¿O la llegada de la patrulla de Chato la había hecho salir?
La figura de azul, colgando boca abajo, se sacudía y luchaba. Golpeó la espalda de su captor con pequeños y fuertes puños, sin efecto visible, excepto por el hombre-oso echándosela más arriba en el hombro y aterrándole los muslos con más fuerza.
Estaba viva. Consciente. Sin duda aterrorizada.
No lo bastante aterrorizada. Pero Dag podía suplir la diferencia. Abrió la boca para acallar su respiración agitada; el corazón le martilleaba en el pecho. Ahora la malicia tenía justo lo que necesitaba para su siguiente muda. Dag sólo tenía que entregarle un patrullero Andalagos —y además uno muy experimentado— como postre, para que sus poderes estuvieran completos.
