– No se preocupe. Hoy andamos todos de cabeza.

– ¿Ah, sí?

Amanda estaba colocando sobre el asiento su ordenador portátil y, cuando se dio cuenta de que el chófer seguía sin cerrar la puerta, levantó la mirada. Un par de ojos azules la dejaron momentáneamente clavada en el asiento.

Y eso fue antes de que el hombre sonriera. No era una sonrisa de anuncio. Era una sonrisa conspiradora, ladeada, corno la de un pirata.

Desde luego, pocos hombres podían compararse con él físicamente. Le sacaba más de una cabeza, tenía unos hombros que parecían capaces de soportar todos los problemas del mundo y una estructura ósea que le daba carácter a su rostro. Era un hombre lleno de atributos. Y sus ojos eran verdaderamente poco comunes. Si hubiera estado buscando un hombre en lugar de un donante de es- perma, no encontraría una proposición más atractiva.

– Póngase el cinturón de seguridad, por favor – dijo él, antes de cerrar la puerta.

– ¿Qué? Ah, sí, claro – murmuró Amanda, absurdamente mareada-. ¿Por qué andan hoy de cabeza? – preguntó, cuando el atractivo chófer se sentó frente al volante. Le interesaba el tema. Prestar atención a los detalles era lo que le había ganado reconocimiento en el mundo de los negocios.

– Porque nos falta gente – explicó él-. El conductor que tenía que venir a buscarla ha tenido que ir urgentemente al hospital.

– ¿Un accidente?

– No sé si llamarlo así – sonrió el hombre-. Su mujer va a tener un niño.

Un niño.

La palabra provocó una sensación de ternura en su interior. Era una sensación nueva para ella. Amanda solía comportarse como una sensata em- presaria porque era la única manera que conocía de hacer las cosas. Beth era la tierna. La que se enamoraba todos los días, la que suspiraba cada vez que veía un niño. Ella había creído ser inmune.

Pero cuando su hermano le había dicho que su mujer y él estaban esperando un hijo, había sentido un extraño vacío en su corazón. Por eso, seguramente, se había encontrado a sí misma en la sección de niños de unos grandes almacenes aquella misma tarde, buscando un regalo para su futuro sobrino.



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