—Eso es porque no sabes cuáles son los problemas. Jan, la oferta de hoy ha sido muy simple. Hans Gibbs vino en nombre de Salter Wherry. El presupuesto del Instituto será cuadruplicado, con garantía para seguir trabajando un mínimo de ocho años. Además, los experimentos que estamos llevando a cabo permanecerán libres de todo control o interferencia exterior. Y lo mismo nuestro aprovisionamiento de material de hardware y software.

—Parece que ofrece el paraíso. —De Vries se puso en pie y se acercó a Judith—. ¿Dónde está el gusano de la manzana? Tiene que haberlo.

Ella le sonrió y le palmeó el hombro.

—Jan, ¿cómo podía yo sacar adelante las cosas antes de que te integraras en el Instituto? Aquí tienes tu gusano: para conseguir todas las cosas buenas que Salter Wherry promete, debemos satisfacer una condición. El personal clave del Instituto debe trasladarse… a la Estación Salter. Y debemos aunar todos nuestros esfuerzos para solucionar un problema que ha estado arruinando los proyectos de construcción de arcologías.

—¿Qué? ¿Ponernos en órbita allá arriba? Espero que no hayas accedido.

—No, todavía no. Pero puede que lo haga. Tengo que subir y verlo por mí misma. Hans Gibbs hará los preparativos este fin se semana.

A medida que Jan De Vries se mostraba más y más dubitativo, Judith parecía más relajada.

—Y ya que he de ir, Jan —continuó ella—, alguien más tiene que mirar la lista inicial de los miembros clave del personal, por si decidimos trasladarnos. Sé quienes serían los miembros principales que yo elegiría, pero no estoy lo bastante segura acerca de todos los componentes del personal de apoyo… y también necesitaremos un buen equipo. ¿Quiénes son los mejores, y quién querría ir a la Estación Salter?



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