En los años transcurridos desde que Norman la vio por última vez, Beth parecía haber acentuado aún más sus facetas masculinas. Era levantadora de pesas y también corredora pedestre, de manera que las venas y los músculos le resaltaban en el cuello y los antebrazos. Por debajo de los pantalones cortos asomaban unas poderosas piernas. Llevaba el cabello corto, apenas un poco más largo que el de un hombre. Pero al mismo tiempo usaba joyas y maquillaje, y se movía de modo seductor. Su voz era suave y los ojos grandes y límpidos, en especial cuando hablaba sobre los seres vivos que estudiaba; en esos momentos, Beth se volvía casi maternal. Uno de sus colegas de la Universidad de Chicago se había referido a ella como «madre naturaleza con músculos».

Norman se puso de pie y ella le dio en la mejilla un beso rápido e indiferente.

– Mi cuarto es contiguo al tuyo. Oí que habías llegado. ¿Cuándo entraste?

– Hace una hora. Me parece que todavía soy presa del shock -comentó Norman-. ¿Crees todo esto? ¿Crees que es real?

– Sí, lo creo.

Beth señaló el grueso manual azul que estaba al lado del ordenador.

Norman lo cogió y leyó el título: Reglas que rigen la conducta del personal durante las operaciones militares secretas. Hojeó páginas de denso texto jurídico.

– Viene a decir -resumió Beth- que debes mantener la boca cerrada o pasarás mucho tiempo en una prisión militar. Y nada de llamadas, ni internas ni al exterior. Sí, Norman, creo que tiene que ser real.

– ¿Hay una nave espacial ahí abajo?

– Hay algo ahí abajo. Es muy emocionante. -Beth empezó a hablar con más rapidez-. ¡Vamos! Nada más que para la Biología, las posibilidades producen vértigo. Todo lo que sabemos sobre la vida es resultado de estudiar la que hay en nuestro propio planeta; pero en cierto modo toda la vida que hay en la Tierra es lo mismo: todo ser vivo, desde las algas hasta los seres humanos, está construido, básicamente, según el mismo plan, con el mismo ADN. Ahora tenemos la oportunidad de ponernos en contacto con vida que es por completo diferente. En todos los sentidos. Resulta emocionante. ¡Vaya si lo es!



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