Ran se encogió de hombros.

– No sabía lo valioso que era el jarrón hasta que vino el anticuario. Si hubiera podido venderlo, habría resuelto gran parte de los problemas financieros de Kendrick Hall. La casa entera está comida por la humedad y necesita que se la renueve por completo. No quiero utilizar mis ingresos, de modo que la casa tendrá que cuidarse por sí misma y pagar las reparaciones de alguna manera. Gracias a ti y a tu perro, tendré que vender más cuadros de los que esperaba. No me parece que una noche de comedia sea mucho pedir a cambio de eso, ¿tú qué crees? Al fin y al cabo, no te estoy pidiendo que pases el resto de tu vida conmigo. Una taza de té, unas cuantas copas, una cena, y luego todos nos retiraremos a dormir. ¿Qué problema tienes con eso?

– ¡Eso dependerá de a qué cama te retires tú!

– ¡De modo que es eso lo que te preocupa! -dijo Ran, repantigándose en la silla y mirándola cínicamente-. ¿En serio crees que esto es un truco elaborado para llevarte a la cama, Pandora?

– ¡Por supuesto que no! -exclamó ella, sonrojándose.

– Perfecto, porque puedo asegurarte que tengo cosas más importantes en las que pensar antes que en una chica estúpida, desaliñada e irresponsable -la fustigó en un tono iriente que acentuó aún más su rubor-. Por lo que yo sé, puede que tengas un cuerpo delicioso bajo esas ropas tan folclóricas, pero dudo mucho que valga treinta mil libras. Y, francamente, no me interesa averiguarlo.

– Lo único que me interesa es que despegue esta casa de huéspedes de modo que pueda volver a hacer lo que pueda en África. Si eso significa pasar una noche contigo, tendré que hacerlo. Estoy seguro de que los dos preferiríamos no dormir juntos, pero a Myra y Elaine puede parecerles extraño que una pareja tan feliz como nosotros duerma en habitaciones separadas. Y, ya que estamos, convencerlas de que nos envíen a sus clientes significa más para mí que la delicadeza de tus sentimientos.



12 из 134