
– Tus peques me han dicho que Dan le ha impuesto una multa de diez mil dólares al señor Superficial.
– Preferiría que no le llamaras así. Kevin no es superficial, sólo es…
– ¿Carente de interés?
– Sinceramente, Molly, no sé por qué le detestas tanto. ¡Si apenas habréis intercambiado una docena de palabras durante estos años!
– Por definición. Evito a la gente que sólo habla de fútbol.
– Si le conocieras mejor, le adorarías tanto como yo.
– ¿No te resulta fascinante que salga sobre todo con mujeres con un inglés limitado? Aunque supongo que eso evita que algo tan tonto como una conversación interfiera con el sexo.
Phoebe se rió a su pesar.
Aunque Molly lo compartía casi todo con su hermana, no le había confesado su encaprichamiento por el quarterback de los Stars. No solo porque habría sido humillante, sino porque Phoebe se lo habría contado a Dan y él se habría puesto como una moto. Decir que su cuñado era algo protector con Molly sería quedarse muy corto: no quería que se le acercase ningún deportista, a menos que estuviese felizmente casado o fuese gay.
En ese momento, el protagonista de sus pensamientos entró en la habitación. Dan Calebow era alto, rubio y elegante. La edad le había tratado amablemente, y en los doce años que hacía que Molly le conocía, las arrugas que habían ido apareciendo en su rostro viril sólo le habían aportado carácter. Su presencia bastaba para llenar una habitación: era el reflejo de la perfecta autoestima de alguien que sabe lo que quiere.
Dan era el primer entrenador cuando Phoebe heredó los Stars. Desafortunadamente, ella no sabía nada sobre fútbol y él le declaró inmediatamente la guerra. Sus primeras batallas habían sido tan feroces que Ron McDermitt había llegado a suspender a Dan por insultarla; su ira, sin embargo, no tardó en convertirse en algo totalmente diferente.
Molly consideraba la historia de amor de Phoebe y Dan como material de leyenda, y hacía mucho tiempo había decidido que, si no podía tener lo mismo que compartían su hermana y su cuñado, no quería nada. Sólo una Gran Historia de Amor satisfaría a Molly, y eso era tan probable como que Dan le retirase la multa a Kevin.
