
Pero eran un equipo, se dijo a sí mismo mientras Orme subía a la embarcación detrás de él, gritando al patrón que arrancara. Monk estaba al mando, pero eso era todo. No tenía por qué ser él quien efectuara el arresto, mirara a Phillips a la cara y viera su furia. Lo único que importaba era que la captura se llevara a cabo. No tenía nada que ver con su época de detective privado cuando, sin contar con nadie, asumía a solas méritos y fracasos por igual. No era dado a cooperar; eso era lo que Durban siempre había dicho de él. No tenía ni idea de cómo ayudar a los demás ni sabía confiar en su ayuda cuando la necesitaba. Era egoísta.
Ya estaban surcando el agua. El barquero era muy diestro. No parecía muy fuerte, era más enjuto y nervudo que robusto, pero su manejo del timón redujo varias brazas la distancia que los separaba de la patrullera. Monk admiró su habilidad.
– ¡Allí! -gritó Coulter, señalando hacia una barcaza que estaba aminorando un poco para ceder paso a una hilada de gabarras que navegaba río abajo. Había una figura agachada en la cubierta. Tal vez fuese Phillips; resultaba imposible decirlo a tanta distancia.
Cooperación. Por eso al final habían ascendido a Runcorn y no a él. Runcorn sabía reservarse sus propias opiniones, incluso cuando llevaba razón. Sabía cómo complacer a quienes ostentaban el poder. Monk desdeñaba esa actitud, y así lo había hecho saber.
Pero Runcorn había acertado: no era fácil trabajar con Monk, pues él mismo no permitía que así fuera.
Las gabarras ya habían pasado y la barcaza volvía a cobrar velocidad, pero ahora estaban mucho más cerca. Esta vez Phillips se hallaba en medio del río y no podría esconderse. El espacio entre ellos menguaba: veinte metros, quince metros, diez. De repente Phillips estaba de pie, sujetando con el brazo izquierdo al patrón y con una navaja en la mano derecha apoyada en su garganta. Sonreía.
Ahora mediaban apenas siete metros entre ellos y la barcaza se alejaba, arrancada deprisa mientras ambos hombres permanecían inmóviles. Volvía a haber gabarras en rumbo de colisión con ellos, si bien ya estaban virando para evitar el choque.
