
Iba sentado muy tieso en la popa de la patrullera, ansioso por unirse a los hombres que habían saltado a la gabarra. ¿Dónde estaban? ¿Por qué no habían reaparecido con Phillips?
De pronto lo entendió; se hallaban en la banda equivocada. Phillips lo había calculado todo con suma precisión. Sabiendo que tendrían que pasar por babor para no estrellarse contra la otra gabarra, había pasado a estribor y saltado otra vez. Era una maniobra arriesgada pero no tenía nada que perder, porque cuando lo capturaran sería juzgado y sólo cabía un veredicto. Tres domingos después lo ahorcarían.
– ¡Haga volver a los hombres! -gritó Monk, incorporándose en el asiento-. ¡Ha pasado a estribor! ¡A la otra barcaza!
Los agentes ya se habían percatado. Orme agarró el otro remo, lo metió en el agua y se puso a bogar para situar la patrullera a popa de la primera barcaza.
Los dos agentes regresaron y saltaron a bordo, haciendo que la patrullera se balanceara con violencia. No había tiempo para cambiar de sitio con Orme. La otra barcaza ya se encontraba a casi veinte metros de ellos, camino de la dársena. Si Phillips llegaba antes que ellos, desaparecería entre las cajas y las pacas, los arcones de té, los toneles de azúcar y de ron, los montones de madera, asta, pieles y cerámica que abarrotaban el muelle.
Monk tenía el cuerpo entumecido, el viento le azotaba el rostro con el penetrante olor a salitre y pescado de las aguas de menguante. Capturar a Phillips era lo único que aún podía hacer por Durban. Justificaría la confianza que Durban había depositado en él tras haberlo tratado tan sólo unas semanas. No habían compartido nada de la vida y la rutina cotidianas, sólo un caso de un horror casi inconcebible.
Perdieron de vista la barcaza que llevaban delante durante un momento, oculta por la popa de una goleta de cinco mástiles.
Monk mantenía la mirada fija al frente. Tuvo la impresión de que la embarcación tardaba demasiado en reaparecer. ¿Estaría Phillips trepando por un cabo suelto, pidiendo ayuda a los estibadores, haciendo cualquier cosa para abordar el barco? De ser así, Monk tendría que regresar a la Comisaría de Wapping en busca de refuerzos. Cualquier cosa podía ocurrir entretanto.
