– Escuche, ¿le importaría contarme qué demonios está pasando aquí? -exigió él-. Descubro a mi personal cuidando de su hija ilegítima, hija de la que no nos habló al aceptar el trabajo, y ahora reacciona enfadándose como si fuéramos nosotros los que estamos equivocados. Usted siempre parece estar enfadada conmigo desde que nos conocimos. Y…

Pero Tina no pudo seguir escuchando.

– ¿Mi hija ilegítima? ¿Mi…?

– Pero ¿qué…?

Pero Tina no podía hablar. Estaba fuera de sí. Levantó su mano libre y le abofeteó tan fuerte como pudo. Y luego le empujó para pasar, todavía con la pequeña Rose contra su pecho.

Antes de que Jock pudiera recuperarse, Tina había desaparecido dentro del aparcamiento. Poco después oyó que arrancaba un coche y se quedó allí confuso, viéndolo desaparecer en la lejanía.

Capítulo 2

JOCK apenas tuvo tiempo para pensar en la extraña reacción de Tina durante el resto de aquella noche. Estuvo demasiado ocupado. Lo normal era que por la noche sólo se quedara un médico de guardia. Aquella noche le tocaba a Tina Rafter, que se había marchado, perdiendo su empleo, por lo que Jock tuvo que sustituirla, además de ejercer de obstetra cuando fue necesario.

Y fue necesario. Después de atender a una anciana con un ataque de ansiedad debido a la incapacidad de conciliar el sueño, Jock tuvo que atender un parto. El parto fue, además, complicado y tuvo que utilizar el fórceps. De modo que a las siete de la mañana Jock estaba exhausto.

A esa hora vio a Ellen, que ya se había cambiado, y se disponía a marcharse.

La mujer miró a Jock con gesto recriminatorio. En los hospitales de las pequeñas ciudades el respeto de las enfermeras por los médicos se desdibuja. Y si a eso se añade que Ellen había tenido a Jock en sus rodillas cuando éste era un niño, el resultado era que ese respeto desaparecía por completo.



13 из 126