Había muchas cosas que no entendía. Una de ellas era por qué sus piernas le temblaban delante de aquella muchacha. Aquellos ojos… Pero el rostro de Tina volvió a ponerse triste…

– No creo… -la muchacha suspiró y la luz de sus ojos se apagó-. Puede que no entienda lo mal que estaba mi hermana cuando yo llegué -Tina acarició a la niña-. Ally, ¿por qué no vas con Tim a recoger algunos huevos? Si hacemos una tortilla al doctor Blaxton y lo tratamos bien, puede que os lleve a dar una vuelta en su coche.

– ¿De verdad? -preguntaron ambos niños a la vez, mirando fijamente a Jock.

Jock extendió las manos y sonrió agradecido. Ese pequeño grupo era como una red de seda que lo estaba atrapando suavemente. Debería irse a casa y acostarse, pero esos ojos verdes…

– De verdad -contestó Jock-. Una vuelta en coche es muy poco pago a cambio de una tortilla.

Ally tomó a su hermano de la mano y ambos salieron corriendo hacia el gallinero.

Jock se quedó con Tina… y con el bebé.

Capítulo 3

PERMANECIERON en pie, con la puesta de sol al fondo, sin saber por dónde empezar. Los pies descalzos de Tina se movían inquietos, mientras Rose se estiraba y movía las manitas. Tina parpadeó. Le encantaba sentir a Rose, pero Jock le ponía nerviosa… Le hacía sentirse muy joven, muy torpe.

– Entre. Le daré un poco de limonada -dijo finalmente-. Bueno, parece que le he secuestrado para que cene con nosotros. ¿Podrá soportarlo?

– ¿Disfrutar de una tortilla hecha en casa y llevar a dos niños en mi coche? -dijo Jock, forzando una sonrisa-. Puedo aguantarlo. Por cierto, ahora que somos amigos, puedes tutearme. Llámame Jock.

– Muy bien, Jock, nos tutearemos.



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