
Decirlo le ponía enfermo, pero de pronto estaba preocupado por ella. Aún la quería. Siempre la había querido. Era la madre de sus hijos y eran buenos amigos. Esperaba que no hubiese sucedido nada terrible. Si no era por el atentado del túnel, Jason no tenía ni idea de dónde demonios estaba. Stevie debía de estar mejor informada que él, aunque no querría divulgar sus secretos. Tal vez se hubiese reunido con algún tipo en París o en otro lugar de Europa. Al fin y al cabo, volvía a ser soltera desde la muerte de Sean. Pero, entonces, ¿por qué no había utilizado su habitación o al menos cogido su pasaporte y su bolso? Esas cosas no pasaban, se dijo. Pero a veces sí. Esperaba que estuviese liada con un nuevo amor y no en un hospital, o peor.
– ¿Sería tan amable de dejarme su número, señor?
Jason se lo dio. Era la una de la tarde en Nueva York y las siete en París. No esperaba tener noticias suyas hasta el día siguiente. Colgó intranquilo y se sentó ante su escritorio, donde permaneció largo rato pensando en ella y mirando fijamente el teléfono. Veinte minutos más tarde su secretaria le dijo que le llamaban del hotel Ritz de París. Era la misma voz británica y entrecortada con la que había hablado antes.
– ¿Sí? ¿Ha podido averiguar algo? -preguntó Jason en tono tenso.
– Eso creo, señor, aunque puede que no sea ella. En el hospital de La Pitié Salpétrière hay una víctima del atentado que aún no ha sido identificada. Es una mujer rubia de entre cuarenta y cuarenta y cinco años aproximadamente. Nadie la ha reclamado.
Sonaba como si fuese una maleta perdida y la voz de Jason era un gruñido cuando habló.
– ¿Está viva?
Le aterraba oír la respuesta.
– Está en estado crítico en la unidad de cuidados intensivos. Sufre una herida en la cabeza. Es la única víctima del atentado que les queda por identificar. También tiene un brazo roto y quemaduras de segundo grado. Está en coma y por eso no han podido identificarla. No hay motivos para creer que sea la señora Barber, señor. Yo diría que alguien la habría reconocido incluso aquí en Francia, ya que es famosa en todo el mundo. Esa mujer debe de ser francesa.
