
– ¿Va a… va a… se pondrá bien?
No pudo pronunciar las palabras y preguntar si iba a morir. Sin embargo, parecía muy probable. Carole tenía muy mal aspecto; parecía casi muerta.
– Lo ignoramos. Las lesiones cerebrales son difíciles de pronosticar. Ha experimentado una mejoría y las gammagrafías cerebrales son buenas. La inflamación está remitiendo. Sin embargo, mientras no despierte no podemos saber qué daños sufrirá. Si continúa mejorando pronto le quitaremos el respirador. Entonces debe respirar por sí misma y despertar del coma. Hasta entonces no podemos saber cuáles son los daños ni los efectos a largo plazo. Necesitará rehabilitación, pero nos queda un largo camino por delante. Todavía está en peligro. Existe riesgo de infección y de complicaciones, y el cerebro podría volver a inflamarse. Recibió un golpe muy fuerte en la cabeza. Tuvo mucha suerte de no sufrir quemaduras peores, y el brazo se curará. La cabeza es nuestra principal preocupación.
Jason ni siquiera podía imaginar cómo se lo diría a los chicos, pero tenían que saberlo. Chloe tenía que venir de Londres y Anthony, de Nueva York. Tenían derecho a ver a su madre y Jason sabía que querrían estar con ella. ¿Y si moría? No podía soportar la idea.
– ¿Debería estar en algún otro sitio? -preguntó, mirando a la doctora a los ojos-. ¿Puede hacerse algo más?
La doctora pareció ofendida.
– Lo hemos hecho todo, antes incluso de saber quién era. Eso no significa nada para nosotros. Ahora debemos esperar. El tiempo nos dirá lo que necesitamos saber, si sobrevive.
Quería recordarle que su supervivencia aún no estaba garantizada. No deseaba darle falsas esperanzas.
– ¿La han operado?
La doctora volvió a negar con la cabeza.
