– Drake parece estar haciéndolo bien. -Drake había ido a los Estados para poner distancia entre él mismo y la selva tropical en un esfuerzo por aliviar el dolor de no poder cambiar. Había aceptado un trabajo con Jake Bannaconni, un leopardo que desconocía su herencia felina y que vivía en los Estados Unidos. Conner había seguido a Drake a los Estados Unidos y había trabajado para Bannaconni-. Tuvimos algún problema y Drake fue herido otra vez, misma pierna, pero Jake Bannaconni arreglo un injerto de hueso para reemplazar las placas. Todos estamos esperando que funcione.

– Quieres decir que Drake quizás pueda cambiar otra vez -la ceja de Leonardo se disparó arriba y parte de la preocupación en sus ojos negros retrocedió.

– Eso es lo que esperamos -contestó Conner. Miró a Rio-. Yo no habría regresado con Drake en el hospital pero dijiste que era urgente.

Rio asintió.

– No te lo habría pedido pero realmente te necesitamos en esto. Ninguno de nosotros conoce este territorio.

– ¿Has informado a los locales? -Conner se refería a los ancianos de su propia aldea. Eran solitarios y difíciles de encontrar, pero los leopardos podían mandar recado cuando atravesaban el patio trasero de otro.

Rio sacudió la cabeza.

– El representante del cliente nos advirtió que un par de los leopardos se han rebelado y ahora trabajan para esta mujer. -Rio tiró una fotografía encima de la áspera mesa-. La llaman mujer sin corazón [1].

– Mujer sin corazón -tradujo Conner. Imelda Cortez. Sé de ella, cualquiera que haya crecido en estas partes conoce a su familia. También es conocida como víbora, la víbora. No quieres tener nada que ver con ella. Cuándo dicen que no tiene corazón, hablan en serio. Ha estado asesinando a los indios locales durante años y robando su tierra para las plantaciones de cocos. Los rumores, son que ha estado presionando más y más profundo en la selva, tratando de abrir más rutas de contrabando.



9 из 405