La tensión desapareció de Ryan y forzó una sonrisa, pero los ojos estaban muertos y fríos.

– ¿Cómo vas a evitar que ese crío hable?

Cathy se relajó visiblemente, y, aún en las sombras, Jake sintió el impacto de mal.

– Él no hablará. Puedo garantizar eso. Tengo que planear esto muy cuidadosamente. Necesitamos unas pocas señales de alerta, algunas cosas que podemos tener en el registro que discutimos con los médicos, expresiones de nuestra preocupación, pero que nadie pueda explicar. -Se frotó las manos juntas-. Esto es bueno, Ryan. Quizá esa pequeña rata flaca nos valdrá para algo después de todo.

Instintivamente Jake supo que estaba en problemas. Ya había decidido sobrevivir, golpearlos en su propio juego. Podría ser más fuerte. Había visto cómo hacerlo. Tenía que ser más listo, más rápido y más despiadado que cualquiera de ellos. Aún no podría detenerlos, pero podría aguantar y eso también, lo reforzaría.

Abrió la mano y miró las quemaduras. Había permitido que ella y su amigo apagaran sus cigarrillos en él. Había sido lo bastante rápido para huir, pero no había sido estúpido sobre ello y necesitaba recordar esto un momento, para marcar la ocasión que sabría que podría ser más listo, utilizando su cerebro para derrotarlos. Bajó a su cuarto, y cuando estuvo seguro de estar solo, sacó un cuchillo y lentamente lo atrajo sobre su muslo, haciendo la primera de muchas marcas para demostrarse, para recordarse que había tomado deliberadamente su castigo, que lo había permitido.


Seis años

Jake miró impotentemente como Cathy y Ryan mataban a Agnes. Lo hicieron con un tremendo placer. Y la hirieron durante mucho tiempo antes de matarla. Él estaba atado, y fue forzado a mirar como golpeaban sistemáticamente hasta la muerte a la mujer que lo había educado. Agnes había sido cruel a veces e indiferente otras, pero por lo menos había cuidado de él. Sabía lo que venía después, porque Cathy le había contado lo que le sucedería. Le había sonreído mientras se lo decía.



5 из 411