Dios os guarde, hermosas damas.


LAURENCIA: ¿Damas, Frondoso, nos llamas?


FRONDOSO: Andar al uso queremos:


al bachiller, licenciado;


al ciego, tuerto; al bisojo,


bizco; resentido, al cojo;


y buen hombre, al descuidado.


Al ignorante, sesudo;


al mal galán, soldadesca;


a la boca grande, fresca;


y al ojo pequeño, agudo.


Al pleitista, diligente;


gracioso al entremetido;


al hablador, entendido;


y al insufrible, valiente.


Al cobarde, para poco;


al atrevido, bizarro;


compañero al que es un jarro;


y desenfadado, al loco.


Gravedad, al descontento;


a la calva, autoridad;


donaire, a la necedad;


y al pie grande, buen cimiento.


Al buboso, resfrïado;


comedido al arrogante;


al ingenioso, constante;


al corcovado, cargado.


Esto al llamaros imito,


damas, sin pasar de aquí;


porque fuera hablar así


proceder en infinito.


LAURENCIA: Allá en la ciudad, Frondoso,


llámase por cortesía


de esta suerte; y a fe mía,


que hay otro más riguroso


y peor vocabulario


en las lenguas descorteses.


FRONDOSO: Querría que lo dijeses.


LAURENCIA: Es todo a esotro contrario:


al hombre grave, enfadoso;


venturoso al descompuesto;


melancólico al compuesto;


y al que reprehende, odioso.


Importuno al que aconseja;


al liberal, moscatel;


al justiciero, crüel;


y al que es piadoso, madeja.


Al que es constante, villano;



8 из 60