
El tamaño de su ego la asombró. Cuando lo miró a los ojos, él encogió los hombros levemente.
– Entonces, supongo que será mejor que vayamos a mi estudio, y tengamos esa conversación tan importante. -Tomándola del brazo, la guió para que bajara de la plataforma.
Mientras cruzaban la gruta, ella se dio cuenta de que él no había parecido sorprendido en absoluto por su declaración de que no era una stripper. Estaba demasiado despejado, calmado y divertido por la situación. Antes de que llevara la deducción a su lógica consecuencia, el futbolista pelirrojo que había hablado anteriormente con ella, salió de entre la gente y le dio a Bobby Tom un juguetón pellizco en el brazo.
– Joder, Bobby Tom. Espero que ésta no esté embarazada también
capítulo 2
– Ha sabido todo el tiempo que no era una stripper, ¿verdad?
Bobby Tom cerró la puerta del estudio tras ellos.
– No con seguridad.
Gracie Snow no tenía un pelo de tonta.
– Creo que lo sabía -dijo ella firmemente.
Él señaló su blusa, y otra vez, ella vio arruguitas de risa en las esquinas de sus ojos de donjuán.
– Te has abrochado mal los botones de arriba. ¿Quieres que te ayude…? No, supongo que no.
Nada había salido como ella quería. ¿Qué había querido decir el amigo de Bobby Tom cuándo había dicho que esperaba que no estuviese embarazada también? Ella recordó un comentario que había oído sin intención a Willow sobre uno de sus actores que había estado involucrado en varios casos de paternidad hacía unos años. Debía referirse a Bobby Tom. Aparentemente era uno de esos hombres odiosos que se aprovechaban de las mujeres y luego las abandonaban. La molestó admitir que alguien tan inmoral la hubiera fascinado incluso momentáneamente.
Se giró para abrochar bien los botones y retomar su compostura. Mientras se recomponía, miró a su alrededor y se encontró frente al despliegue más colosal de ego que había presenciado nunca.
