– Las cosas… parecen tener un ritmo acelerado -comentó.

– En los negocios no puedes quedarte cruzado de brazos -y Georgia reveló-: Con la ayuda del banco, ya aseguré la propiedad.


El fin de semana pasó con rapidez. El sábado era el día más ocupado de toda la semana para Georgia, y Farran permaneció en casa para arreglar sus maletas y ropa. Esa noche, la discusión giró en torno a la fortuna de la tía Hetty. Henry Presten se percató de que ahora podría comprar el torno que necesitaba con tanta urgencia. El domingo, Farran ayudó a Georgia con sus cuentas y, cuando todo estuvo en orden, hacia la hora de la comida, los tres acordaron que irían a High Monkton en el auto de Georgia para asistir al funeral de la tía Hetty, el martes.

El lunes, Farran desayunó con Georgia, quien después fue a su negocio con gran entusiasmo. Farran fue a buscar algo adecuado para asistir al funeral y además se dio cuenta de que tendría que empezar a buscar un trabajo. Sin embargo, nada la entusiasmó en esos momentos.

Georgia llegó a casa tarde por la noche. Henry Preston ya había cenado y estaba en su taller, cuando Georgia se quejó con Farran de que dos peluqueras cayeron enfermas y de que tuvo que buscar sustitutos con rapidez.

– Luego, el contratista que dijo que estaría allí a las cinco no apareció y llegó hasta pasadas las seis.

– ¿Vas a construir algo?

– Son alteraciones -corrigió Georgia-. Pedí prestadas las llaves de la verdulería para enseñarle el lugar, pero el tipo me dijo que no se podrían hacer muchas cosas debido a una vigas y al reglamento de construcción… Entonces, después de llamar a un arquitecto, el resultado es que mañana nos encontraremos a las once horas para discutir el asunto allí mismo. No sé cómo podré hallar tiempo, puesto que dudo que Linda y Christy lleguen antes del martes, pero…



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