Pero la Flota de Mercenarios Libres Dendarii fue expulsada del espacio local de Mahata Solaris por un ataque sorpresa cetagandano. Como no nos pagaban para que hiciéramos directamente la guerra a los cetagandanos, huimos, y acabamos sin poder regresar por otra ruta más corta. Ésta es literalmente mi primera oportunidad para informar desde que entregamos a los refugiados a su nueva base.

—No era… —El capitán hizo una pausa, su boca se retorció, y empezó otra vez—. No era consciente de que la extraordinaria huida de Dagoola fuese una operación encubierta de la Inteligencia Barrayaresa. ¿No estuvo eso peligrosamente cerca de ser un acto de guerra declarada contra el Imperio cetagandano?

—Precisamente por eso se empleó a los mercenarios dendarii, señor. Se suponía que iba a ser una operación pequeña, pero las cosas se nos fueron un poco de la mano… Bastante, en realidad.

A su lado, Elli mantuvo la mirada al frente, y ni siquiera se atragantó.

—Yo, uh… tengo un informe completo.

El capitán parecía librar una lucha interna.

—¿Cuál es exactamente la relación entre la Flota de Mercenarios Libres Dendarii y Seguridad Imperial, teniente? —dijo por fin. Había una cierta queja en su tono.

—Er… ¿qué sabe usted ya, señor?

El capitán Galeni se encogió de hombros.

—No había oído hablar de ellos más que por encima hasta que usted contactó por vid ayer. Mis archivos… ¡mis archivos de Seguridad!, dicen exactamente tres cosas sobre la organización. No debe ser atacada, cualquier petición de ayuda de emergencia debe ser satisfecha a la mayor velocidad y, para más información, debo dirigirme al cuartel general de Seguridad del Sector Dos.

—Oh, sí —dijo Miles—, así es. Esto es una embajada sólo de clase III, ¿verdad? Um, bien, la relación es bastante simple. Los dendarii son un remanente para operaciones encubiertas fuera del alcance de Seguridad Imperial o que supondrían una molestia política si se demostrara alguna conexión directa con Barrayar.



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